Por Oscar Manco Espeleta.
Lo ocurrido en el caso del centro Comercial Andino de la ciudad de Bogotá, nos hace reflexionar, si estamos ante la vulneración de un derecho o la imposición de un privilegio.
Todos los seres humanos tenemos derechos, que deben ser respetados, y el Estado debe garantizar la protección y salvaguarda de esos derechos. Algunos de los cuales son inembargables, inalienables e imprescriptibles, como lo establece la Carta de Costa Rica y esto es erga omnes (respecto a todos).
El equilibrio de la discusión debe reposar en entender que y cuáles son esos derechos.
La ley 1482 del 2011 o ley anti discriminación, modificada por la ley 1752 del 2015, protege los derechos de las personas a no ser discriminada tal como lo establece el artículo 13 de la Constitución Política de Colombia. Pero no concede privilegios a nadie en razón de su raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología política o filosófica, sexo u orientación sexual o discapacidad para vulnerar derechos de otros o atribuirse derechos inexistentes. Y menos en detrimento de los derechos de nuestros menores.
En el caso que nos compete, en razón de su orientación sexual, por tratarse de la intimidad, gusto e inclinación de las personas, no se le puede imponer a la sociedad, una aceptación pública a algo que pertenece a la vida privada y como tal debe tratarse.
Estaríamos entonces ante la posibilidad de una imposición de carácter moral, que por tratarse de un derecho inexistente se convierte automáticamente en una imposición de carácter inmoral.
El poder comprender que no se puede hablar del Gozo del derecho, cuando el derecho reclamado no existe, y además, si ese falso derecho vulnera derechos ajenos y entender que mucho de lo que hoy han llamado principios de respeto a la no discriminación para satisfacer gustos o inclinaciones de carácter íntimo, permitirá entender que estamos ante unos privilegios que se quieren atribuir algunas minorías en defensa de su inclinación sexual.
En la construcción de una sociedad sana, dentro de un Estado Social de Derechos, debe primar el respeto de las familias y de sus miembros y eso comienza con el respeto del Derecho de las personas y con impedir que surjan privilegios bajo el sofisma de minorías o de grupos privilegiados.