Por Oscar Manco Espeleta
Como consultor político por más de 25 años he podido conocer 5 clases de votaciones; la votación Inherente, la cual es la más cercana al candidato, como la familia y los amigos; la votación De Gestión, que es el resultado de la labor social que ejecuta el candidato; la votación Compensada, que es el cambio del voto por algo, llámese este, favor, servicio, especie o dinero; la votación Virtual o hecha a través de un instrumento de engaño o fraude a la registraduría y la votación de Opinión, que es el voto espontáneo del ciudadano por un candidato, que se ha ganado su simpatía en razón de la labor que viene haciendo o del discurso o propuesta que se le conoce.
Mientras más alta es la votación de opinión de un país, un departamento o un municipio, más transparente es el manejo de sus finanzas y las estrategias públicas generan mayor bienestar común en sus habitantes.
Una marcada constante en los países más pobres es el bajo índice de la votación de opinión. Los candidatos no tienen discurso y mucho menos una labor que mostrar para ganarse los votos en esta franja. En Colombia no es la excepción, el ejercicio político se basa en la capacidad de manipular al votante por cualquier medio y no es resultado de escoger a candidatos por los frutos que han mostrado en su vida pública y privada. Como resultado, las corporaciones Públicas están llenas de hombres y mujeres sin la capacidad moral y técnica para ejercer la política en beneficio de la gente.
En la Costa Caribe los índices son más alarmantes, la poca votación de opinión que puede haber, es el resultado inicuo de la dependencia de los medios y de la manipulación de la información en las redes sociales.
Una constante que he podido observar en el bajo índice de la franja de opinión es la relación directa que hay con el Pesimismo, la desesperanza y la percepción de insatisfacción, el cual yo he llamado el Índice de Frustración del Votante, a menor índice de opinión mayores son los indicadores de frustración del elector.
En Colombia este indicador puede estar en un nivel peligroso, porque el elector inconscientemente puede caer en la venganza y optar por votar por los candidatos más exóticos y generar a través de su escogencia lo que tradicionalmente hemos llamado voto protesta o castigo, lo que nos puede conducir a un abismo sin fondo.
Como corolario, desafortunadamente la Ciencia Política, el marketing y las innovaciones tecnológicas, están al servicio del que puede pagarla y los expertos trabajan para los que tienen la capacidad económica de contratarlos.
Hay mucho por hacer, pero lo primero, es Crear Consciencia.