En algún momento, el ser humano debe preguntarse en qué estado se encuentra en cada área de su vida y tratar de resolver algunas interrogantes como estas; ¿He cumplido mis metas?, ¿cuáles son mis sueños?, ¿cómo me siento emocionalmente?, que tan sana es mi relación con los demás?, ¿cómo me ven los otros en el entorno familiar?, ¿he hecho lo bueno?, ¿he servido a los demás?, ¿estoy haciendo lo que me gusta? Etc. Para analizar si en cada uno de esas dimensiones, ha crecido, se encuentra estancado o inclusive si está viviendo un proceso de frustración.
Poder experimentar desde nuestra visión, el estado actual de nuestra existencia, nos permitirá diagnosticar desde nuestra perspectiva lo que pensamos, lo que deseamos, lo que hemos logrado, lo que no hemos podido lograr, incluso identificar si en esta etapa de la vida no tenemos sueños, ni metas por cumplir y si por alguna circunstancia hemos caído en un estado de fracaso. A este proceso yo lo llamo referenciar la vida o auto referenciación.
Poder referenciar la vida nos inducirá a reflexionar para cambiar conceptos, paradigmas, posiciones y hacer diagnósticos que nos conduzcan a emprender posibles rutas para alcanzar la felicidad. También nos permitirá comprender que somos totalmente responsables de nosotros mismos y en la ubicación espontanea de nuestras responsabilidades encontraremos el camino hacia la libertad. En lugar de asumir una posición desde el juicio a los demás podemos tratar de identificar para cambiarnos o corregirnos.
Y si además nos respondemos estas dos preguntas; ¿Qué guía nuestra vida? Y ¿cuáles son nuestras motivaciones?, nos daremos cuenta que a muchos nos guía la culpa, a otros la ira y el resentimiento, a muchos nos guía el temor, a otros el materialismo, hay quienes se conducen por la necesidad de ser aceptado, etc. Esta pregunta nos puede conducir mejor a reflexionar para auto referenciarnos.
Un buen diagnóstico personal traerá como resultado la posibilidad de hacer los cambios necesarios para ir mejorando en cada área de la vida y buscar si se requiere, la ayuda profesional o el acompañamiento idóneo para hacer esas transformaciones que nos conduzcan hacia la plenitud.